Antropología Aplicada y Trabajo Social
1. Introducción
Como es evidente, estos dos objetivos están relacionados entre sí. Con respecto a ese primer objetivo, quiero manifestar en estas páginas que el tema de la aplicabilidad de la Antropología que pretendo abordar es de gran actualidad dentro del panorama antropológico español, —no así en otras tradiciones antropológicas, como la americana y la anglosajona, en donde la interve nción de los antropólogos en proyectos de desarrollo en el Tercer
Mundo y una presencia mayor de minorías étnicas en sus estados, propició hace ya muchos años incluso la existencia de una Asociación de Antropología Aplicada como en el caso de Norteamérica— . Pienso que cada vez más los antropólogos
están saliendo del encapsulamiento que supone la urna de cristal universitaria, y demuestarn una mayor orientación aplicada y por otro lado, el desarrollo de políticas sociales ante una probl e m á t ica novedosa, como en el caso de los inmigrantes extranjeros, ha facilitado el asesoramiento profesional de los antropólogos.
2. Antropología aplicada
La historia de la Antropología Aplicada tiene una cierta profundidad y su bibliografía específica, como señala Palenzuela
(1993) es de notable desarrollo (Evans-Pritchard, 1946; Firth, 1957; Foster, 1969; Bastide, 1977; Mair, 1984; Grillo, 1985;
Green, 1986; Leclerc, 1986; Copans, 1975; etc). ¿Cuándo se puede empezar a decir que la Antropología es aplicada? Algunos autores sitúan el origen en el mismo nacimiento de la Antropología, que relacionan con el Descubrimiento de América:
«El descubrimiento de América en 1492 constituyó un hito importante en todos los órdenes: económico, político, social y religioso. Pero fundamentalmente se puso de manifiesto la existencia de una humanidad distinta a la europea. Se descubre que hay otros seres humanos con costumbres y formas de vida muy diferentes. El encuentro o enfrentamiento de dos visiones distintas del mundo supuso el nacimiento de los primeros interrogantes antropológicos. Muy pronto aparecen algunas personas que intentan responder a esos interrogantes que se plantean, tal es el caso de Bartolomé de las Casas o de Bernardino de Sahagún. Estos inician el conocimiento de los “otros” con la intención de mejorar el sistema de gobierno de los indios. Podemos, por tanto, decir que aquí comienza la antropología aplicada. Como señalaba Lévi-
Strauss, la antropología llegó a ser práctica incluso antes de haber alcanzado el nivel de los estudios teóricos. (…) aunque en algunos momentos se ha hecho una visión dualista de la antropología, en el sentido que se hablaba de una antropología académica o teórica por una parte, y de una antropología aplicada por otra. Hoy ambas «antropologías» van íntimamente unidas, ya que en caso contrario, como señala Pío Navarro, la antropología quedaría descalificada de todo interés humano y posible consideración científica.» (Malagón Bernal, 1993: 50)

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